Soy

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Mi nombre es Rosa,
aunque muchas personas a lo largo de mi vida me han llamado con muchos otros nombres.
Soñadora, inconformista, expresiva, de fuerte temperamento, creativa y algo loca…

Soy animalilla del monte mediterráneo, de las playas de arenas oscuras y la tierra caliente. Nací en lo que llaman “la costa del sol”, Málaga, una ciudad abierta al mar, rodeada de montañas y llena de historia. Una ciudad que durante mi juventud me costó mirar profundo pero que, conforme pasan los años, empiezo a sentir adentro.

Aún así, me considero del mundo, nómada de espíritu y de corazón, hija de la tierra.

Tengo 28 años, muchas libretas antiguas escritas con un pulso algo loco y fobia a las arañas.
Amo las flores, los árboles, los animales, el arte, soñar… Me encanta cocinar, pasear descalza y los ríos. Disfruto cantando, creando con mis manos, viendo crecer la hierba y a mi cachorro de dos años, y me encanta ponerle miguitas de pan a las hormigas en su camino hacia el hormiguero.

Soy feliz entre colores, silencio y velas. Me encanta el olor de la mirra, de las naranjas y amo los gatos.

En un viaje a Senegal, cuando tenía 18 años, empecé a comprender muchas cosas de la vida y de mi;  vi en mí una luz especial que empezaba a encajar piezas muy profundas… Seguido de eso, en un templo budista en el que residí de voluntaria, fui hilando experiencias y vivencias, tomando consciencia de muchas cosas de mi vida personal que me hicieron abrir la mente a lo que la vida tuviera preparado para mi…
Y no fue hasta otro viaje, años más tarde, rodeada de gente hermosa y un espacio cargado de poder: la cordillera de los Andes, en uno de los lugares más altos del mundo, frente al Aconcagua (en Argentina) en donde entendí cuál quería sentía debía ser mi camino. Qué era eso que quería hacer en el mundo… Qué es lo que me hacía feliz…

En ese momento me di cuenta que toda eso que andaba buscando lo tenía dentro de mí; que todos ésos conocimientos que tanto quería adquirir sin saber muy bien para qué o por qué durante muchas años, eran herramientas que ofrecer para estar aquí, en este mundo y crear otro con más sentido, más presente con la Naturaleza y el bienestar, más en armonía y amor.
Fue entonces cuando fui consciente que toda esa sabiduría que admiraba en otros seres era un reflejo de la mía propia, profunda y serena. Supe entonces de mi fuerza, que tantas veces había compartido con otr@s, apenas sin saberlo durante toda mi vida. Siempre iba conmigo, claro, ¡era yo misma!
Y la registré, la viví, y supe que todo eso era un antes y un después en mi vida, como una puerta que se abría de par en par llenita de luz.
Desde entonces supe que tenía que compartir, ahora desde la consciencia, ésa fuerza y ése poder con gratitud y amor.

Mi vida cambió desde entonces siempre con un objetivo claro: convertirme en Mujer Medicina. Ayudar a otr@s, conectar, vivir con entrega, volver a lo sencillo, cuidar el amor.

Viajé, reí, me sumergí en diversos proyectos, me seguí adentro, me recorrí en caminos para mi autoconocimiento (meditación, yoga, danza, estudios budistas, alimentación consciente, ecoaldeas, permacultura, política y movimiento sociales, herbología, menstruación consciente, medicina natural, chamanismo, el camino de la Diosa, aromaterapia, costura, pintura, la soledad…) Todo lo que me hacía  vibrar. Todo lo que iba llegando, paso a paso, puerta a puerta.
Hasta que un buen día, otra puerta se abrió “curiosamente” de par en par, y en el 2013 inicié mi formación de Doula.
Desde entonces me siento más en paz, sencilla, al servicio de la vida, alguien que acoge y crea puentes… Que acompaña.

Mi vida y toda mi energía hoy en día va a en esa dirección: acompañar.
Desde lo mejor de mí, desde el amor, desde la magia que va tejiendo las cosas… Siento que somos vulnerables y poderosos a la vez, y si estamos en compañía, si formamos tribu y como mamífer@s, no vamos en solitario, podemos crear grandes cosas.

Es entonces cuando acabando mi formación de Doula me quedé embarazada de mis dos hijos, que son universos que me llenan:  mi hijo Ryo, dragón de agua, ser de luz que colma mi día a día de animalidad, amor puro y  alegría, que nació en casa, en el agua, con fuerza y sin llorar ; y este proyecto, como un hija muy especial, a la que llamé La Tribu Lunera. Que nace de todas las vivencias y sentires, de todos estos años de consciencia y conocimiento (y todo lo que está por venir), con la intención de acompañar, especialmente a mujeres, en el despertar y la consciencia. Desde LaTribuLunera quiero crear información y el sentir que tod@s somos capaces de sanarnos a nosotros mismos, pues somos medicina y tenemos herramientas muy valiosas. Que poniendo la mirada adentro podemos comprender y reconocer muchas cosas de lo que somos, y vivir agradeciendo cada cosa que viene, cada cosa que es.

Ser madre me ha hecho redescubrir partes de mi muy creativas, nutridoras y una conexión muy profunda con la vida misma. Aceptar aquella fuerza inspiradora en el aquel viaje tan especial, me hizo coger las riendas de verdad del aquí y el ahora, con valentía y decisión, y ser consciente de que yo soy quien arma mi camino con humildad y agradecimiento.
Y acompañar a mujeres durante estos dos años, me ha dado luz, magia y la tribu…

Cada día es una inspiración, un momento mágico, un regalo.

Y me siento muy agredecida 🙂

 

 

Gracias por leer esto y formar parte de este gran sueño.

Con amor a raudales para ti!

 

Yo, mujer de fuego, mamá de agua, hija de la Tierra y con el alma en los cielos:

Rosa Bellidoguardianadelfuego

3 comentarios sobre “Soy

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