Sin categoría, sororidad

Tú eres la maestra

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Ilustración de Ro Ferrer

Quiero recordarte algo, por si acaso se te olvida.
Por si acaso hoy día tienes de ésos momentos oscuros, que duelen en los huesos hondo.
Por si acaso te piensas que eres la única que la mayor parte del tiempo se siente perdida, extasiada, rara, como loca, fuera de lugar…

No estás sola. Porque estás contigo.
Porque primero te tienes a ti.
Porque tú eres eso que estás buscando afuera… Eso que tanto bueno ves en otr@s.
Tú eres a primera de la lista, y no la última.
Que no se te olvide.

Llevo días recibiendo mensajes de vosotras contándome vuestra historia.
Algunos mensajes son bien hermosos, llenos de luz, agradecimiento y buenos deseos (¡muchas gracias!), y no “piden” o requieren nada de mi. Pero otros… Otros me duelen en el alma, me pesa en los huesos y me queman muy muy hondo como si de mi propia herida se tratara. Son los que salen del fondo de vosotras, pidiendo, necesitando una escucha, un sentido… Son historias de mujeres muy fuertes, valientes, llenas de transformación y superación, pero también de vida muy dificiles e historias de mucho mucho dolor.
Ellas mismas no se creen el poder que tienen… Y el valor que tienen para mi. Son ellas las que me enseñan, como espejos, a ver muchas muchas muchas cosas…
Y siguen buscando afuera yo no se qué. ¡Pero son ellas!
Creen que todavía no son eso que ansían… Y diosa mia,¡¡ claro que lo son!!  ¡Ya lo son!

Lo veo simplemente leyéndolas una y otra vez, pero a veces me imagino qué pasaría si las mirara a los ojos y pudiera decírselo… Y entre tanto, confieso que lloro mucho con alguno de vuestros emails… porque me duele el alma vuestro dolor, que lo contéis como si no fuérais una heroína de vuestra historia, como si no fuérais unas valientes, bravas y poderosas superwomans, ésas de carne y huesos. Llenas de poder y amor propio, aún sin saberlo, aún sin confiar, aún sin reconocerlo…

Y algo buscáis en mí. ¡Como si yo fuera alguien o algo que tuviera ese poder que tenéis vosotras…! Bueno sí soy, claro que soy alguien, o algo en mi historia… y supongo que un poco en esta tribu…  Pero en vuestra historia la única que puede salvaros sois vosotras.
Vosotras mismas.

La única que tiene la clave, el mapa y la brújula de tu historia eres TÚ.
Que no se te olvide.

Porque desde ayer he leído varios emails (de verdad, no uno ni dos, ni tres… son muchos) diciéndome cosas como “quiero que me formes”, “quiero formarme contigo”, “¿me podrías formar?”…
Y yo NO FORMO A NADIE.
Hasta dudo que a veces me forme únicamente a mí misma… ¡porque es la vida quien nos forma! O así lo siento yo…
Yo no formo porque mis conocimientos son muy limitados, muy chiquitos, muy humildes.
Porque soy eterna aprendiz…

En esta tribu mi filosofía SIEMPRE ha sido acompañar… ACOMPAÑAROS. Y eso es lo que hago. NO como guía. No como gurú. No por encima de ti: CONTIGO.

Como podréis buscar aquí y allá, no he lanzado ninguna vez ningún mensaje de “YO SOY LA GUÍA”, “YO VOY A DARTE…” porque no es así. Cuido mucho eso porque esa es mi verdad, y no quiero confundiros.
Porque no lo siento, porque eso no va conmigo.
Porque es algo, sinceramente, lo confieso, que me duele ver en otras mujeres que sí que lo hacen y “forman” a otras comadres, hermanas y  mujeres, sin tan siquiera haberse dado cuenta de su ego o su propia historia no sanada… Porque hoy es fácil ir de “formadora” por la vida, sin haber formado ni siquiera sus límites o su ética.

Y francamente, ése no es el mensaje, el símbolo o el término que a mí me gusta, que a esta tribu le gusta, que yo defiendo.
Yo defiendo la sororidad, ésa que se ve en las lazos invisibles recorriendo los cuerpos de mujeres que se sueñan a si mismas y cuiden de la tribu, de la manada, sintiendo en su propio cuerpo a la otra mujer.
Yo defiendo la igualdad entre nosotras, sin jerarquías, sin movidas verticales… Siendo una a una, con valentía, con amor, con sinceridad.

Y es que todas somos iguales. Nadie es mejor que nadie. Nadie es por encima de nadie.
Y estoy cansada de verlo en todo esto de la supuesta “feminidad/menstruación consciente”, en cursos y formaciones que he hecho y en “gurús de lo femenino” que son en el fondo, muy patriarcales, capitalistas y de memoria corta, pues se olvidan a la primera de cambio de que todas formamos parte de algo muy grande.

Mujeres que critican, copian, ven competencia o desean y crean mal a otras mujeres… Sin ni siquiera haberlas conocido, hablado o propuesto colaborar juntas… ¡Armar algo realmente grande para NOSOTRAS!

Y es que de verdad, tengo la gran fortuna de dedicarme en corazón y alma a esto que me gusta, que me hace crecer, expandirme, aullar… que es acompañar a otras mujeres en sus procesos de vida, desde el ciclo menstrual, su maternidad o sus miedos… Pasando por re-conectar con el cuerpo, recordar su propia sabiduría y poder, amar sus luces y sanar sus sombras.

Siempre aprendiendo la primera de TODO lo que nos ocurre juntas.
No soy MAESTRA DE NADA. NO soy GURÚ DE NADA. NI ESTOY POR ENCIMA DE TI.

Me he formado durante años y sigo formándome hoy en día en muchas disciplinas para seguir aprendiendo como mujer y persona… Como animalilla mamífera y vulnerable que soy.
Pero no como maestra…

Vuelvo a decirte estas palabras para que no se te olviden:
tú eres la más importante. La guía.

Y juntas somos mejor. Somos maestras, guardianas, comadres, amigas, hermanas…
Y podemos ser mucho más individualmente si nos adentramos en nosotras y además, compartimos ese viaje juntas de ir descubriéndonos, sanando y amando…

No me pidas que te forme.
No me pidas que sea tu maestra… Porque entonces nunca encontrarás lo que buscas.
Fórmate a ti misma dándote espacio, confianza, amor y autocuidado.

Mirándote tan bien como miras a otras…
Y por supuesto,
encuentra la tribu, hermana, y sigue sumando.

Deseo que estas palabras te resuenen y se graben en el fondo de ti misma:
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Te doy las gracias por leer esto y formar parte de mi camino.
Por los mensajes, por el apoyo, por seguir sumando a la tribu y aprendiendo juntas…

Como ves, la fase premenstrual (en la que escribo esto) está llena de vulnerabilidad, soltar lo que ya no sirve  y necesidad de decir lo que andas “rumiando”, pudiendo asi transformar y compartir…

Con todo mi amor y humildad,
Rosa Bellido


 

*SORORIDAD: Es el apoyo entre mujeres que nos impulsa a crecer, a construirnos y a caminar en un mundo de aceptación, más justo y armonioso.
Respeto y solidaridad entre nosotras siempre.

🔻Puedes ver más sobre el trabajo de Ro Ferrer aquí

2 comentarios en “Tú eres la maestra”

  1. Que lindo todo lo q entregas y la sinceridad con q lo haces!!
    Pienso q es hora de q comencemos a aceptarnos y a redescubrirnos, tenemos todo en nuestro interior para sentirnos plenas y maravillosas ante el mundo y eso es lo primero y lo principal.
    Somos una y somos todas a la vez, si yo me ayudo, si o sí ayudo al resto y eso engrandece al corazón.
    Mil gracias por la entrega 😊

    Le gusta a 1 persona

    1. Así lo siento también, María José. Somos una y somos todas a la vez. Y sin duda, ante tanto mundo hostil, violento y dificil… tan patriarcal, que nos abusa, nos mata, nos sigue silenciado… debemos cuidarmos más entre nosotras, seguir agrandando conocimientos juntas, compartiendo y cuidando de la tribu.
      Qué bonito es verse en la otra y reconocerse…
      Gracias a ti, de verdad, de corazón, por ese sentir tan bonito y compartirlo aquí con todas.
      Amor para ti

      Me gusta

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