La fase premenstrual:

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Imagen Chanel Baran

Una de las fases de nuestro ciclo menstrual que más misterios recoge, es la etapa premenstrual. Tan odiada socialmente, tan desconocida todavía, tan invisible y a la vez tan importante…
Hay mucho camino que recorrer aún para integrar, reconocer y valorar este momento cíclico, que sin duda es un reflejo social de cómo es tan común vivirnos deshabitadas de nuestro cuerpo.

Pero empecemos desde el principio…
La fase premenstrual corresponde al momento después de la ovulación y es antes de la menstruación. Transcurre aproximadamente desde el día 17 de nuestro ciclo, hasta el día antes de la menstruación (todo esto en la teoría).
Fisiológicamente durante este momento de nuestro ciclo, la pared interna del útero (llamada endometrio) se espesa y llena de nutrientes. Eestá preparada para nutrir vida, pero al no ser producida la fecundación, y al no recibir estímulo hormonal (necesario para sostener y acomodar esa vida) ya que las hormonas están en su descenso, el endometrio comienza a desprenderse, ocurriendo después la menstruación.

Durante esta fase parece que nuestras emociones se intensifican y nos sentimos, a menudo, vulnerables. Por eso socialmente es bastante odiada y la asociamos a menudo con temas desagradables, cambios de humor, dolor físico, llanto desconsolado, tristeza profunda, soledad… Y si, sin duda lo es, pues es una etapa de mucha transformación y de prepararnos para, ni más ni menos, la menstruación (la sangre que da vida).

Por eso es una etapa muy introspectiva y con la energía hacia dentro (aunque los primeros días podemos ser super activas e incluso llegando a menstruar con mucha energía aun), que nos invita como el otoño, estación simbólica de esta fase, a recogernos y observarnos. Pues es en ella donde podemos mirar nuestras sombras, las emociones más guardadas, hacer el balance de todo lo vivido y soltar lo que ya no nos sirve
Es un momento de renovación, ideal para realizar limpieza externa e interna, y dejar todo aquello que no nos permite avanzar o no nos deja ser: tal vez por eso, en esta etapa vivimos momentos muy duros que nos sirven de espejo, en donde a través de ellos, acercarnos un poquito a nosotras mismas, a nuestra interioridad y discernir cómo estamos, cómo somos, qué queremos. A lo mejor, durante esta fase, te sientes más irascible y gritas, o te enfadas a menudo. Parece que no puedes más y si miras atrás, la cosa se repite durante estos días, mes tras mes… Eso es un patrón que te dice mucho de ti misma. Algo que se repite a menudo y que te pide la atención….
Entonces, tienes dos opciones (o más, las que tú quieras) preguntarte de dónde viene todo eso, ¿cuál es la raíz o el origen de sentirse tan fuera de si? O dejar que siga ocurriendo, mes tras mes, hasta que llega el mensaje a tu cuerpo en forma de dolor menstrual…
Y es que a veces, no nos escuchamos durante muuucho tiempo (en las otras fases cíclicas, en las otras “mujeres” que somos tampoco) y estallamos en esta última fase, cuando estamos más ligadas a nuestro Ser que nunca, pues es una etapa de finalización, reorganización, descenso, limpieza, descanso y reflexión.

 

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Imagen de Lucy Campbell

Este momento de tu ciclo es vital para recomenzar otra vez, otro mes, otra luna, otro ciclo y seguir viviendo en tu naturaleza innata (aunque no la sientas, ella continua… tú continúas, día a día). No es poca cosa preparase simbólicamente para “la muerte”, ese invierno interior que nos trae entonces la calma y más ligereza: la menstruación.

Generalmente aunque es una etapa mentalmente dispersa (los pensamientos son bastantes abstractos y desde otro lugar que no es la razón), suelen salir muchas grandes ideas y proyectos a partir de ella. Por eso es un momento también muy creativo, de mucha intuición y espiritualidad (si te lo permites, claro).

A mí por eso me gusta llamarla la fase la Mujer Medicina (ésa que todas llevamos dentro), que nos invita a aceptarnos, conocernos, cuidarnos, observarnos y sanarnos en profundidad, sin miramientos. Nosotras, siendo las importantes y lo demás no importa…
Es el arquetipo de La Chamana, precisamente porque es ella la que tiene la fuerza para aceptar lo que duele y transformarlo.

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Imagen Timberley Dawn Lysons de  Townsville Band 

Físicamente estamos bajando la energía y hay veces que podemos estar bien cansadas. Sentirnos pesadas, con molestias, hinchadas… Si ocurre esto hay que atender al cuerpo y bajar el ritmo (mental, de actividad, de responsabilidades y emocionalmente). Darnos escucha, silencio, más quietud. Incluso, cuidar la alimentación es MUY importante (lo es EN TODO EL CICLO) para evitar el dolor y llegar bien a la menstruación, así que si quieres, puedes cuíDARTE así:

– Bajando tu consumo de azúcar y harinas refinas
– Evitando cafeínas, lácteos y comida chatarra durante esta semana
-Eliminando carnes y frituras
-Comiendo más frutas y verduras frescas
-Tomado alimentos que contentan hierro, calcio, potasio y magnesio
– Tomando  infusión de diente de león, manzanilla, artemisa u hoja de frambueso si aparecen molestias en el útero
-Utilizando tu bolsita de agua caliente para relajar el útero o bañitos relajantes.

Puedes meditar, caminar, leer, anotar ideas y emociones en tu diario, cantar, orar, ir a la Naturaleza en esta fase.

Muchas cosas cambiarían si nos diéramos cuenta lo importante que es rescatar la conexión con esta fase cíclica nuestra. Es ella el reflejo de nuestro potencial, de nuestra sabiduría más innata y de cuánto dolor guardamos en nuestro útero… tanto así, que duele hasta volvernos sombras.

Reconciliarnos con esta fase implicaría un cambio profundo en nuestras consciencias…
.
¡Disfrútala!

 

Te recuerdo que si te duele menstruar, quieres conectar con tus ciclos, trabajar tu crecimiento personal y vivirte cíclica, desde esta Tribu Lunera te ofrezco sesiones online totalmente personalizadas para ti a través de la terapia menstrual, la ginecología natural y otras herramientas amorosas y conscientes para vivirte plena, cíclica y desde el bienestar amoroso.
Pregúntame escribiendo a tribulunera@gmail.com

Si vas a copiar, por favor, cita la fuente http://www.latribulunera.com y a su autora,
Rosa Bellido.

Con Amor,
Ros*

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