La medicina del invierno

Me descubro contemplándome, disfrutando del sonido del tambor que habita en mí.

Voy sintiendo como mi sangre está llegando, pronto, y estoy volviéndome hacia dentro, en una danza misteriosa. Sé que aún quedan días pero ya noto que empiezo a prepararme para ese camino sagrado… Voy sintiendo que en mi cuerpo se están preparando las energías, y que en los sueños existe un lenguaje especial. Voy viendo como me apetece más el silencio, como mi cuerpo pesado tira hacia la tierra con una  conexión con ella especial… Y ahí voy, hacia la medicina de mi invierno.

Me gusta verme así. En esa serenidad especial, que algun@s confundirían con locura.
Me siento tan “yo”  que voy quitando capas, volviéndome tan animal, que pareciera que mis alas de águila lunar se abren, o mis pies de loba necesitan espiritualmente correr hacia los bosques…
Mis raíces se entrelazan más y más en la tierra. Siento a mis ancentras, las honro, las llamo, escucho sus voces. No hay pensamiento… No hay máscaras. Sólo hay cuerpo.

Sólo soy cuerpo.
Un solo cuerpo para miles de mujeres, historias y sentires… Para cientos de vivencias y cicatrices.

Un cuerpo…
Un cuerpo que late, preparándose para descender a las sombras y renacer.

Y en ese fluir, caminar y silencio, en ese SER, descubro esa serenidad que te decía, en donde mis vientos se encuentran, mi útero es agua, mis manos se vuelven de tierra y los días son hoguera de transformación.

Ahí disfruto contemplando entre ritmos pausados, cómo mi cuerpo se vuelve blandito, deliciosamente vulnerable, instintivo, lento y llenito de recodos, de tierras salvajes, de sabiduría pura, sin querer entenderlo o manejarlo. Sólo dejándome ser, así, animalilla sintiente, mamífera que se prepara para sangrar.

Entonces, cuido de mí como el mayor de los tesoros.
Cuido de la energía que soy en todos los sentidos:

  • No me obligo.
  • Me dejo dormir más si es lo que me apetece.
  • Cuido los alimentos que ingiero, los trato con gratitud, con amor y siempre tratando de que no sean procesados, sin crueldad animal.
  • Me permito hacer desde lo que necesito. Bajar el ritmo, mirarme bien. No ser dura, ni injusta conmigo.
  • Disfruto y busco la soledad.
  • Me dedico a escribir… Me dejo llevar. Navego entre la carne, la memoria y los huesos; entre el sentir y la sabiduría profunda que trae esta fase menstrual, la sangre. Si, esta luna que mes a mes me aporta visión, claridad, “orden espiritual” y limpieza.
  • Respiro profundo desde la consciencia: sabiendo que cada inspiración es expansión y cada espiración un soltar….
  • Me entrego a la oración, a la meditación, al silencio… A la posición horizontal sin culpas.
  • Doy paseos que despiertan mis sentidos y me hace ser parte de toda la magia que existe…
  • Y voy preparando como ritual todas mis “herramientas” de sangrado: las compresas de tela, las faldas, las hierbitas y tisanas, mi habitación roja (que dispongo y preparo para sus días mágicos),el altar, la copita y utensilios que uso para pintar, etc, con la sangre. Son herramientas que he ido sintiendo necesitar para la expansión y experimentación, para el reconectar, y que ahora, forman parte de esa experiencia. Pero todo es más sencillo aún…

 

 

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http://spottyflamingo.deviantart.com/

Y la espero… Si, te lo confieso. La espero sin prisas, sin ascos, sin rollos. Sabiéndola cerca. Sabiéndola sagrada.

Sabiéndola llena de memoria, medicina y herramientas que me hacen llegar más a mí, más a la MamaTierra, más al sentido… Y al Ser profundo, mágico, misterioso y lleno de VIDA que soy.
Y así SOY, ¡sin miedos! Sin asco, sin heridas.

Renaciendo….

Mujer que sangra,
chamana que agradece y finalmente, Bruja que bendice todo el camino recorrido,

Y la medicina de mi invierno.

No sé si puedes entenderlo si lees esto con los ojos del juicio, de las miles de máscaras y la razón.

Pero sí que te sonrío, de corazón a corazón, con mirada cómplice cuando veo, que dentro de ti, algo brilla también con estas palabras que son como plumas que echo al vuelo…

Y lo entiendas o no, te deseo amor:
amor por ti, amor por tu fase cíclica premenstruación,

Amor por tu sagrada sangre.

con dulzura,
Rosa Bellido

2 comentarios sobre “La medicina del invierno

  1. Lo entiendo, me llena de alegria este escrito, me identifico, igual me encuentro en mi fase premenstrual, hechicera, esperando el momento para recibir mi menstruacion, mi sangre sagrada y recibirla con amor, alegria y agradecimiento.
    Saludos desde Mexico!!

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