Viviendo las estaciones:

Hoy en día hemos olvidado lo que nos une con la Tierra. Es como si hubiéramos perdido la conexión con Ella.
Hemos olvidado que como nuestra madre que es, nos acoge, alimenta, sostiene, acompaña y se da infinitas veces, en sus mil formas.
Hemos perdido las celebraciones naturales de la vida y la consciencia cíclica que nos permite entendernos más desde nuestra naturaleza cambiante.

Pero esto no siempre fue así.
Nuestr@s antepasad@s celebraban los cambios de estación, abriendo el corazón a los cambios y ritmos de la Tierra para así poder abrirse, disfrutar y aprender de los propios ritmos internos, de sus propios ciclos. Así podrían vivir en equilibrio y en consciencia teniendo presente la conexión con la Madre Tierra.

Hoy en día en muchos lugares siguen celebrando y ciclando con la Tierra.
De hecho, en muchas culturas aún quedan pequeñas demostraciones de ciertos rituales que han ido aguantando en el tiempo. Y, entre todas esas culturas, coinciden que el fuego, símbolo de esta época estival, es el símbolo y la purificación en estos rituales.

En muchos lugares se encendían hogueras, se saltaban, se quemaban símbolos y cosas de las que se querían desprender o no querían purificar. Era un tiempo de soltar, purificar, celebrar la abundancia de los campos, si, de fertilidad, en donde pedir protección también y compartir la alegría de la Tierra.

Y es que hoy es una gran fiesta que celebrar.
En el hemisferio Norte la naturaleza se viste de fuerza, brillo, abundancia y luz.
Nuestra creatividad se llena de esta abundancia natural, y es fecunda, dando frutos maravillosos.
Si, hoy es digno de celebrar esta llegado del verano por aquí y también, la llegada del invierno en el hemisferio sur.
La oscuridad y el frío invierno toca la otra parte del planeta.  Siendo este conjunto de estaciones una danza que nos envuelve, nos expande, nos enseña y nos muestra el equilibrio perfecto de todo cuanto es Ella.

Mi intención hoy es hablaros sobre esas energías que despiertan con los cambios de estación y todo cuánto podemos hacer para vivir desde la plenitud y el disfrute esta experiencia maravillosa:

 

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El solsticio de verano:

«Solsticio» deriva del latín sol sistere, y significa «sol quieto». Hoy es el apogeo del sol, es decir, el día más largo del año y a partir de aquí, su andadura y decrecimiento llegará a su máximo el 21 de Diciembre, con la llegada del invierno.


Este momento solar y estacional, nos invita a conectar e irradiar nuestra luz, viviendo desde su poder y fuerza adentro. Nos habla de gratitud, pues es esta ciudad cuando la GranMadre se vuelva plena, llena de gracia y riqueza. Así, la cosecha plantada en primavera da frutos maduros y jugosos. No solo hablo de los frutos y los alimentos que nos brinda la naturaleza; hablo de la introspección que da vivir también esos ciclos en una, y darse cuenta de todo lo plantado estos meses de primavera, en esta expresión plena de luz, de nuestros deseos más profundos o de la riqueza que nos muestra nuestro propio verano interior.
Afuera todo es generosidad, celebración, alegría… El fuego y el agua conviven armoniosamente. Y justo hoy, las horas de luz son mucho más largas que las de oscuridad… El día que la noche. ¿No te parece algo grandioso? ¿No es un buen momento para revisar nuestras sensaciones o nuestro interior en base a la luz que somos?
Sí, no lo olvides. Somos criaturas diurnas. Día a día, nuestras células se abren al astro Rey, papá Sol. Día a día nuestro cuerpo recibe el fuego creador, la luz, la renovación y la pureza.

Hoy, siendo pura luz, es un gran momento de conexión espiritual y de apertura también en el plano emocional. En donde confiar y acoger todas esas emociones, acciones y vivencias de pura alegría, celebración y luminosidad.

¿Eres consciente de toda tu luz?
¿Eres consciente de cuántas cosas hermosas creas, das, recibes, compartes, expresas, muestras, vives…?
¿Has cuidado y cuidas tu luz interior?
¿Agradeces a la Naturaleza todo cuanto te brinda?
¿Qué te mueve el verano y su energía de luz, calor y agua?

 

¿Qué puedes hacer hoy o estos días de cambio de estación?

Lo primero permitirte conectar profundo con la energía que nace en ti, que está innata y forma parte de este ciclo de la Tierra.
Recuerda: eres su hija, está en ti su sabiduría. La conoces bien. Solo tienes que recordarlo y volver a instaurar esa profunda sabiduría.

Creo que una forma de conectar con estos cambios y ritmos en la naturaleza, es adentrarnos en ella, dejarnos llevar estando en relación directa con su energía. Por tanto es interesante irse a un lugar al aire libre, bien sea campo, playa, montaña, río… O incluso un parque, el huerto de casa o bosque.

Se pueden hacer múltiples cosas, y creo que lo importante es conectar desde la intuición, necesidad y personalidad de cada un@.

Puedes por ejemplo:

  • Crear un altar con frutas y verduras de verano. Colocar flores, objetos importantes y sagrados para ti (que quizás representen algo para ti de esta estación: conchas, caracolas, piedras del mar, cuencos con agua…).
    Puedes ponerle doce velas en círculo y encender especialmente la primera sintiendo que es el comienzo de la luz, del verano, de tu consciencia y cuidado interior. A partir de esta vela, ir enciendo con sumo respeto las otras, sintiendo que iluminas así tu caminar en esos 11 meses restantes.
  • Puedes sentarte en ese espacio al aire libre, tomar papel y boli y anotar las nuevas intenciones que quieres cumplir, que vas a hacer durante este tiempo natural de abundancia, plenitud y alegría.
  • Puedes, también, anotar en un papel todo aquello que no te hace bien, que no quieres, que necesitas soltar, que ya no te sirve en este momento en tu vida, en la nueva mujer que eres. Después, puedes echarlo en una olla, en la hoguera, o quemarlo sencillamente con cuidado en una vela grande, echando el papel para no quemarte en un cuenco o plato.
  • Puedes meditar, conectarte con tu corazón o tus distintos puntos energéticos, activarlos, conectar contigo misma en silencio y darte las gracias, dar las gracias a la MamaTierra y a todo cuanto Es.
  • Puedes crear el tarro de la luz: con un bote con tapadera, a poder ser de cristal, en el que ir metiendo tus intenciones, aprendizajes, agradecimientos o deseos de buena voluntad, de pura luz, para ti y el mundo. Durante todo el tiempo de verano, ve metiendo día a día una intención escrita en un papelito o una gratitud diaria de lo vivido. Cuando finalece el verano, ya en el equinoccio de otoño, puedes plantar esos papelitos o quemarlos si te nace así.
  • Puedes crear un collar con lo que te gusta o sientas (piedras, conchas haciéndoles pequeños agujeros, espirales, cuentas…) y llevarlo durante todo el verano como propuesta y recordatorio de ser luz compartida, Ser que actúa desde la consciencia y la luz interior; luz que ilumina el mundo.
  • Puedes ponerte guap@ para ti, con ropa de color cálido (que represente el verano), y preparar una fiesta de bienvenida a esta estación y a todo lo bueno que trae. Comida rica, buena música y la mejor compañía. Algo íntimo. Algo sano. Lleno de gratitud, celebración y en donde honrar este momento.
  • Puedes ir a la playa o a un lugar de agua y bañarte esta noche, desnuda, tomando consciencia los elementos que están en ti y fuera de ti. La arena que te acoge y sostiene, que marca tu camino. El agua que roza primero tus dedos, luego tus pies… y así, te acaricia el cuerpo, lo acoge, lo abraza.El fuego que nace de ti, que crea inspiración y expande tu alma. O el aire que llena tus pulmones y te impulsa.
    Báñate sintiendo que renaces con esa agua que purifica, que vuelves a las aguas de la Madre, siendo otro Ser más luminoso y conectado con su esencia, poder y ritmos.
  • ¿Cuántas cosas ha vivido en la primavera?
    ¿Cuántas cosas agradeces?¿Cuántas cosas dejas ir?
    ¿Qué te ha servido y qué no? ¿Qué quieres ahora?
    Date un momento para ti. Ponte cómoda, crea un momento sagrado (puedes poner velas, incienso, comer algo rico, hacerte una taza de té fresquito… lo que quieras! Mímate!) y ESCRIBE. Solo por el placer de hacerlo. Sólo permitiéndote sentir, conectar, agradecer y VIVIR.
  • ¡Celebra! Baila, canta, recita, ora, grita, salta, comparte, llama a tu gente, ve a un lugar especial… DISFRUTA, la MadreTierra está de fiesta en su máxima belleza, plenitud y abundancia. Vive eso en ti, llévalo a tu vida y siente esa belleza, plenitud y abundancia dentro. Porque está. Porque es.
    Porque ERES.

 

Pero, si estás en el hemisferio Sur llegó el

Solsticio de invierno:

 

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Ha llegado el frío, quizás la lluvia y el olor a tierra a húmeda. Los días son más cortos, al igual que la luz.
La MamaTierra está hacia dentro y nos invita a taparnos, a tomar consciencia de silencio, de la tranquilidad del bosque, los campos y la montaña. Como criaturas mamíferas que somos, debemos cuidarnos  y envolvernos en esta época.
El invierno nos conecta con la piel, con el cuerpo. Nos hace ser consciente de los vulnerables que somos a la intemperie, a lo de afuera. Nos habla del corazón, de lo tiernos que somos en el fondo. Por eso es un buen momento para sentirnos conectado a él y cuidar nuestro corazón, nuestros lazos.

El invierno nos hace ver los misterios que se esconden tras el hielo, tras el agua, tras lo que no se ve. Nos hace conectar profundo con la cueva, con nuestra interioridad y nuestra relación con espiritual.
Así, es tiempo de adentrarse en una, de replegarse al interior y buscar la protección de nuestro fuego interior.
Es un momento de visión, de volver la mirada al linaje y a los pasos, de darnos descanso y escucha. De encontrarse tranquil@s en la oscuridad y tomar consciencia de qué se mueve.

El solsticio de invierno es el momento más oscuro del sol. Cuando llega a su decrecimiento. Es misterio, es muerte simbólica, la metamorfosis.

¿Cómo te acompañas a ti misma?
¿Te tratas bien? ¿Eres amable contigo?
¿Qué te da alimento y energía de verdad?
¿Qué estás haciendo para manifestar tu sueño?
¿Cuidas tu fuego interior?
¿Permaneces atenta a tus propias señales internas?
¿Respetas y cuidas a tu ser espiritual?

 

¿Qué puedes hacer hoy o estos días de cambio de estación?

  • Crear un altar con “tesoros” que recojas dando una vuelta por la naturaleza: palos, hojas, semillas, cortezas, piedras… Puedes ponerle doce velas y en cada una decir una oración o frase con intención, por ejemplo: “que esta vela me ayude a conectar con mi ser o con mi alma” “que esta vela me de visión y claridad espiritual…”. Sé consciente que esas doce velas representan los meses venideros.
  • Recoge piedras de la naturaleza, abriendo la conexión con el espacio: sé consciente que ellas forman parte de un espacio natural y han estado ahí desde siempre. Sé respetuosa, pide permiso, abre tu mente y conéctate al corazón y la intuición.
    Cuando las tengas, puedes pintarlas como quieras, dejándote llevar. Una idea maravillosa es crear “piedras de poder”. Para ello necesitas pinturas (puedes pintarlas primero blancas para mejor resultado), pinceles y tiempo de relax y desconexión mental. Entrégate, fluye… Escribe o dibuja en ellas símbolos, palabras o algo que represente una emoción importante o un símbolo especial: amor, luz, abundancia, animalidad…
  • Crea un saco térmico o un saco de semillas. ¡Hay cientos de tutoriales en internet! Para cuando estés en días menstruales o el frío, para dormir bien y descansar; para acompañarte en los sueños… Legumbres que aguanten el calor, aceites esenciales, hojas y flores de invierno, canela…. ¡Lo que te surja, lo que vayas sintiendo! Abrete a la chamana que eres… Cuidate.
  • Canta, ora, medita, baila, toca el tambor, haz yoga… Invita a amig@s a casa y celebrad el frío, la oscuridad misteriosa del invierno, la belleza de la vida en esta estación. Acompaña a otr@s en este proceso y déjate acompañar.

 

 

Como ves, la Naturaleza nos brinda cientos de posibilidades, conexión, experiencias profundas y regalos que puedes tomar en cuenta y vivir en plenitud, o dejar pasar y olvidarte de que eres hij@ de ella.
Yo te invito a sentir, a vivir, a gozar y agradecer este momento tan mágico.

 

Disfruta del verano o del invierno, allá donde estés, porque no sólo está fuera de ti, sino que está dentro y forma parte de ti. ¿Lo notas?

Con Amor,
Rosa Bellido

 

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