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Cómo ser cíclica y no morir en el intento

Vivimos en un mundo inventado, que nos hace creer que somos lineales y que nuestras necesidades han de ser siempre (más o menos) las mismas, al igual que las emociones y las formas de actuar. ¡Cómo si fuéramos l@s mism@s siempre!

Se nos olvida muy a menudo que somos seres cambiantes y necesitamos esos cambios para redescubrir el ser holístico y completo que somos. Y tener presente todas nuestras habilidades, emociones, capacidades… para vivir mejor.

En nuestra Comunidad Online de autoconocimiento, estudio y autocuidado femenino Mujer Tierra, uno de los temas que trabajamos y hablamos a menudo es sobre nuestra ciclicidad.
Es importante en cualquier tema que tratemos (linaje, medicina interior, poder personal, elementos…), porque nos da conexión con lo que somos: CÍCLICAS, y nos ayuda a re direccionar y entender que cuando aceptemos eso, y en base a eso, podremos vivirnos en bienestar, expansión y plenitud. Que es ahí donde nos conoceremos de verdad, permitiéndonos ser todas nuestras mujeres; agrandando la mente, el corazón y el espíritu, conectando profundo con nuestra esencia femenina.

Pues bien, en referencia a las charlas que tenemos en la Comunidad, salió el maravilloso debate de cómo convivir con esas “ideas cíclicas” o ese conocimiento sobre nuestra ciclicidad y el mundo de obligaciones, cosas que hacer y responsabilidades de afuera.
Es decir, cómo hacer para vivir en este sistema lineal siendo y sabiéndonos cíclicas, y no acabar hechas trapillo en el intento.

¿Interesante, verdad?
¿Te has preguntando alguna vez eso?

Pues vamos a verlo juntas, ¿no?


Cómo ser cíclica y no morir en el intento:

Lo primero de todo creo que es ser conscientes de que somos nosotras las que podemos sembrar la semilla del cambio. Ojo, sin presión pero tampoco sin demora.
Es importante darnos cuenta que el verdadero cambio está en nosotras, y que si nosotras no marcamos los límites y cultivamos y cuidamos nuestra consciencia cíclica, a este sistema patriarcal en el que el hombre en general (y heterosexual en particular) sigue siendo el centro de todo, le vale madre y le importa una mierda nuestras necesidades, energías cíclicas o nuestra sangre.

Con esto quiero invitarte a reflexionar sobre qué estás haciendo de verdad para cambiar tu relación con tu ser cíclico, qué te estás permitiendo sentir o hacer para tu bienestar menstrual, para sentirte conectada a tu naturaleza o conocerte a través de tu ciclo. Porque si tú no lo haces… dime, ¿quién lo va a hacer?
Porque es ahí en parte, donde reside mucho del cuidado y crecimiento de esa nueva semilla que puede germinar en la sociedad si entre todas (¡ojo, y todos también!) regamos y plantamos de a poquito, dentro nuestra.

Sí, eso está muy bien, – me dirás – pero ¿qué pasa si ya llevo tiempo conociendo mi ciclo menstrual, mis energías y blablablá… pero vivo en este sistema y tengo cosas que hacer, trabajo donde ir o personas y asuntos que atender?  ¿Qué hago con todo eso?


¡Cuidar la semilla! Si, la semilla del cambio

cuidaloesencial
La nueva semilla que a mí me gusta soñarla roja rubí, como nuestra sangre menstrual, y que simboliza el cambio en esta cultura violenta que solo está adaptada a un género y a una figura; que nos mata y nos sigue viendo como débiles, vulnerables y objetos… Que nos controlan, nos humillan y silencian. Que no nos lo pone fácil…

¿Cómo se cuidan las semillas?
Cuidando la tierra, la base, ¿no? Observando si hay parásitos, si está bien de nutrientes para cuidar la vida, tratándola bien, poniéndola a la luz, regándola con amor, hablándole de cosas hermosas…
Mirándola a menudo. Prestándole atención. Poniéndoselo fácil.

 

Pues eso, ¡póntelo fácil! ¡Trátate bien! ¡Ponte en la luz!

 

Y llevándolo a lo cíclico o al cuidado menstrual:

  • Reflexiona sin vergüenza, sin juicios, siendo sincera contigo misma sobre lo que realmente es importante para ti, lo que es una responsabilidad que te has puesto tú o si lo han hecho otr@s. Sobre qué es lo que te llena, te gusta, te hace sentir bien… ahí fuera, en este mundo de prisas, trabajos y rutina. ¿Estás haciendo lo que te gusta de verdad? ¿Empleas tu vida a algo que realmente te apasiona? ¿Qué puedes hacer para ser coherente, feliz y al mismo tiempo, seguir viviendo en este mundo de facturas que pagar, nevera que llenar, etc?

Hacer esto por ejemplo en etapa premenstrual te ayudará a verlo en profundidad, a escuchar tus necesidades más ocultas y olvidadas (y a la vez, quizás las más reales y necesarias para revisar) y a tomar consciencia de tu sombra y dolor.

 

  • Hay cosas que puedes hacer mientras, por ejemplo, estás menstruando para ponértelo fácil y hacerte sentir un poco más entera y conectada. Por ejemplo:
    * Si trabajas/estudias :
    quizás puedes encontrar ciertos “remedios” para ayudarte con esas horas que se alargan o aliviar el dolor/cansancio/desgana que pueda salir al hacer algo que realmente no le apetece a tu cuerpo, ni a ti. Ya sabes cosas cómo: llevarte un saquito término para los riñones mientras permaneces sentada, infusiones ricas que ayuden a tu útero (frambuesa, canela, manzanilla, artemisa…) o aceites esenciales (milenrama, lavanda, mejorana…) para masajitos abdominales. También puedes llevarte una tableta de chocolate negro y picar cuando sientas que necesitas un respiro.
    Tomar descansos y buscar un lugar donde no haya tecnologías, ni ruidos…
    Pasear después, para llegar a casa o tomar un desplazamiento más acorde con tu necesidad (si por ejemplo no te apetece más gente, ruido y prisas, pues no cojas el metro, vete en bus si crees que va a estar menos transitado, o tu coche con música tranquila, paseando por un parque o ruta más verde o pídele a alguien que te acerque a casa)
    *En casa: después de las horas en la Matrix, en ese mundo productivo y lineal… ¡estás en tu reino! Por lo tanto, tus normas, tu espacio, tu silencio.
    Ponte cómoda, date un baño relajante o ducha tranquila. Enciende velas, incienso, ponte una película. Apaga tecnologías y redes sociales… Estate tranquila, contigo misma, con tu sangre. Come rico, duerme mucho y escribe.
  • CUIDADOS en general: 

*Baja el ritmo. Sé tortuga.
*Eso que vas a hacer… ¿es realmente importante para ahora, no puede hacerlo otr@ o hacerlo tú en otro momento?
*Pide ayuda y normaliza que eres cíclica y sangras al mes. Ésa es una semilla que debemos plantar todas, ¡concienzarnos y concienciar! Hacer natural y totalmente normal que no nos apetezca trabajar o hacer cosas mentales, con mucha actividad, ruido, gente… blablablabla, cuando sangramos. Y eso no nos hace débiles, ni torpes, ni nada. Solo cíclicas, nos hace recodar eso 😉
*Cuida tu descanso. Duerme mucho, todo lo que puedas. Pon piernas en alto. Vive en horizontal el tiempo posible.
*Sé silencio. Hablar poco, hacer que tengamos también presente este momento de introspección, de mirar hacia dentro, en nuestra cueva…
*Disfruta de esta fase, es un momento para ti, tu renovación y para la transformación de lo que eres. Un nuevo ciclo comienza…

 

Date permiso para ser cíclica.
Entiende que tú eres la que tiene esa semilla de cambio para que todas nosotras y las futuras generaciones de mujeres, puedan vivir sin tapujos, límites, ni imposiciones, su ciclicidad y sangre.

Vive acorde a las necesidades e impulsos que tu cuerpo te dice.
Escúchate. Tú eres la importante.

Porque somos nosotras las que desde dentro, construimos lo de fuera, ¿no?
Seamos consciente de eso.

Tengamoslo presente también con nuestro ciclo.

 

Con amor,
Rosa ❤

 


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