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Dolor menstrual: Autocuidado

La menstruación aparece cuando el endometrio se desprende. Éste es la membrana que reviste el útero y acoge al óvulo en la espera hasta ser fecundado. Si ningún espermatozoide llega a lograrlo, este revestimiento como no es necesario, el cuerpo poco a poco lo expulsa, junto con una pequeña cantidad de sangre a través de la vagina.
Cada mes, las hormonas presenten en la sangre estimulan a los ovarios,  iniciando así el ciclo. Éstas actúan para que un óvulo madure y vuelva a descender hasta el endometrio… Y así, mes a mes, luna tras luna.

Algunas mujeres sienten mucho malestar (calambres, náuseas, fatiga, dolor abdominal o en los riñones, punzadas, insomnio, mareos…), de hecho hay estudios que dicen que el 50% de las mujeres sufren dolor menstrual.
Yo misma lo he sufrido durante años, y es un dolor horrible. Hasta que cambié mi mirada y empecé a adentrarme en él, a ver de dónde venía y qué estaba pasando. Ahora, rara vez aparece, pero si lo hace, lo acojo y le doy lugar, porque sé que viene a decir cosas que no estoy viendo.

Alguna de vosotras, me habéis preguntado cómo hacer para que no duela o qué remedios usar para tratar de vivirla lo más natural posible.  Así que este post va sobre esto, aunque primero quiero dejar claras varias cosas:

Tú eres el remedio. Nada más que tu.
Odiar y luchar con tu menstruación, tu luna, o enfadarte con ella tiene poco sentido. Es parte de ti y cuando la rechazas, estás rechazando grande parte de lo que eres. Cuanto mejor relación tengas con ella, mejor te vas a encontrar…
Vuelvo a hacer hincapié en que tenemos que entender que la menstruación no debe doler, y si siempre duele, debemos ir al médic@. Que lo que escribo aquí es totalmente personal, que debéis investigar, ir observándoos, profundizar en vuestros gustos y en vosotras, en cómo os vais sintiendo, para dar con la clave del mejor autocuidado.
Por supuesto, esto es orientativo y quizás lo que a mí me sirve a ti no, porque somos perfectas en nosotras mismas y únicas, y un mundo increíblemente poderoso y bello habita en la magia de la sangre menstrual.

Sin más, ¡allá vamos!

 Autocuidados:

– Si nuestro cuerpo nos duele, su mensaje es claro: para y atiende.
Ojalá pudiéramos parar de ir a trabajar o pasarnos tranquilamente el día en cama, pero como en la mayoría de los casos no es posible, trata de bajar el ritmo diario (¡VE MÁS DESPACIO! Haz las cosas como si fueras una tortuguita en la medida de lo posible), date siestas reponedoras, túmbate en el sofá y deja sencillamente de hacer cosas que no son tan vitales.  Hay cientos de películas que ver, millones de libros que devorar y muchas motas de polvo danzando en el aire por contar…Atiende-Te. Atiende tus pensamientos, tus emociones… ¿En qué andas pensando, qué sientes, qué hay en el fondo de ti? Estás en un momento de introspección, de bajada a las sombras, y hay muchas sensaciones que salen una y otra vez…

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imagen: pintarest

– Un buen baño caliente, relajante, con velas, incienso y sales, ayuda a que el útero y el cuerpo se relaje. Además, hace que tu mente también descanse y entre en modo zen…
Puedes añadirle al agua flores o hierbas como lavanda, artemisa o cualquiera que te guste.

– Una buena infusión sienta de maravilla.
Puedes usar una de estas hierbas o mezclarlas según tu gusto: salvia, hinojo, bolsa de pastor, canela, artemisa, manzanilla y caléndula. A mí me encanta el olor de la salvia y su sabor seco, mezclarla con una ramita de canela que además me transporta a otro mundo…
O una buena onza de chocolate negro, sin azúcar. Ya sabes que es estimulante, refuerza el ánimo y mmmm está delicioso.

– Ponerte calor seco en el útero o en los riñones. Una bolsa de agua caliente de éstas que se meten en el horno o una saquito de semillas.

– Cuida las formas de tratar con tu sangre.
Las compresas y tampones desechables contienen tóxicos que además de crear que sangres más, contaminan tu vagina y útero y el de la Madre Tierra. Además de mantenerte alejada de ella, tirándola a la basura, como si fuera algo sucio. Investiga, tienes muchas alternativas…

– Hacer posturas suaves de yoga. Poner las piernas en alto con una base en la espalda (puedes poner un cojín). Tumbarte boca arriba y con las piernas abiertas y las rodillas ligeramente dobladas (imagen postura Supta Baddha Konasana). Puedes colocar en las rodillas cojines o almohadas, y hacer unas cuantas respiraciones profundas.

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Mandarle amor a tu cuerpo, conectar con tu útero, saberte llena de poder… Y además, hacer masajitos circulares con un aceite de lavanda por ejemplo. Es un momento íntimo, suave, cálido… Puedes ponerte musiquita relajante (a mí me encanta ponerme sonidos de lluvia o de agua). Puedes darte autoplacer si al final te apetece. Masturbarte o tener sexo: liberarás endorfinas que aportan felicidad y elimina el estrés… No pasa nada, luego puedes lavarte y ya está.
-Cuida tus comidas.
La alimentación influye en las hormonas, por lo que es muy importante seguir una dieta adecuada. Disminuye o deja para otros días la toma del café, de azúcares, de demasiadas grasas. Puedes añadir cúrcuma a tus comidas, es una especia fantástica, muy beneficiosa, entre otras muchas cosas porque es antiinflamatoria y relajante muscular.
Cuando estamos en Luna, nuestro cuerpo generalmente no quiere comer grandes cantidades (aunque sí tenemos muuuchos antojitos de dulces y guarradas). Qué sabía la naturaleza, ¿no? Está trabajando mucho nuestro cuerpo, liberando, soltando… y meterle un plato de copiosa comida nos hará sentirnos pesadas y no ayudará nada al dolor.
Fruta fresca, sopas calientes, semillas y crudos, verduras ricas, infusiones… Y si quieres, ¡chocolate negro!

– Escribe.
Ya sabes que ayuda a liberar… Hablar con nosotras mismas desde el papel, nada de tecnologías, date un respiro. Coge papel y boli y déjate llevar. No pienses demasiado, sencillamente escribe. Es para ti. Lo que nos mostramos y nos autoconocemos cuando nos abrimos a nosotras mismas y nos damos ése momento tan especial.
Dibuja, pinta, colorea… La creatividad es clave en esta fase de Bruja. Y ayuda mucho a bajar al cuerpo y dejar irse un poquito la mente.

– Date mimos y no hagas nada que no quieras hacer.
Puedes dejar los planes para otro momento. En ese tiempo estamos más mimosas y menos sociales. Necesitamos quizás alguna compañía más íntima, más de manta y peli, más silencio y cueva. Por eso es fantástico liberarse un poco de tantas tecnologías y tanto soltar hacia fuera: apagar el móvil o guardarlo en un cajón, “aparcar” las redes sociales….  Es tu momento, para ti, para tu descanso, para tu cuerpo menstruante, poderoso y sagrado. Nada de compromisos que no te apetezcan.

Y sobre todo es clave entender que tu relación con “la regla” mental es muy importante para tu relación con “la regla” física. Que tu cuerpo es parte de ti y si está dolorido, ese dolor necesita atención y cuidados. Que estamos acostumbradas a ver el mundo lineal, como esta cultura regida por el hombre, que además es referencia, pero somos seres cíclicos (TOD@S) y en nuestro ciclar hay cambios constantes y todo tiene que ver. Es decir que posiblemente no te duela “la regla” solo porque sea algo físico, también está la emoción. El ciclo y sus cuatro fases (y las cuatro mujeres que eres y las mil!) actúan según las circunstancias en cada momento y eso va arrastrando ciertas cosas también. Es importante ir observándose en todo momento y ser conscientes de nuestro sentir y de cómo está nuestro cuerpo. Si empiezas a observar eso, no solo cuando menstruas sino en la preovulación, en la ovulación o en la fase premenstrual, verás que hay mucho más de ti que puedes conocer. Incluso que el “dolor de regla” puede desaparecer, como fue mi caso…

 

Trátate bien, quiérela bien, y adéntrate en el universo que es.

Y por último, te propongo algo: ¿qué tal si antes de tomar un ibuprofeno o cualquier pastilla para el dolor, bajas el ritmo, y pruebas algunos de éstos autocuidados?

Y ya me cuentas 🙂

(Si crees que a alguna amiga, hermana, conocida… le duele menstruar y puede interesarle, difunde, comparte, hazle llegar alternativas…)

Con Amor,

Rose*

 

 

 

1 comentario en “Dolor menstrual: Autocuidado”

  1. Señorita Rose : entonces entendí que el dolor menstrual hace una real consciencia cíclica y que la misma es necesaria para que ése sangrado tenga un significado importante y de beneficio. Pero en cuanto al dolor menstrual es por que no ha habido un cambio de actividad o por darle mucha importancia a ese dolor sin considerar ese cambio que usted propone aun en la sensación o en el cuidado?

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