Lactancia, Sin categoría

¡La gran teta!

Cuando me enteré que estaba embarazada me entraron muchos miedos. Recuerdo que la primera semana fue bastante difícil. Aunque no tuve mareos, vómitos, ni náuseas, sí que tuve algunas pesadillas. Y muuuuchas dudas. Dos de ellas se repetían constantemente:
-¿Sabré parir? ¿Podré?
-¿Seré capaz de darle el pecho?

La primera sé que requiere un post aparte… Y sí, claro que pude, todas podemos.
De la segunda voy a hablar un poquito más (o un “muchito”).

Mi madre me recuerda a veces una historia muy graciosa de la familia. Bueno, es una cosilla peculiar que hacía mi bisabuela materna, Isabel. Tenía los pechos tan grandes que, para lavarse o vestirse, hacer la gracia o demostrar su curiosa destreza, se los ponía en los hombros. ¿Imaginas la situación? A mí es pensarlo y me da risa… Y la verdad, me viene un gustillo a hacer de bruja que me pone risueña.

Eso de pechos grandes viene de familia. ¿Por qué pechos? Va, eso de tetas grandes viene de familia. Mi abuela, mi madre, mis hermanas, yo… Todos pasamos o hemos pasado de la 100. Y a mí eso me ha traído por la calle de la amargura en mi adolescencia, y hasta hace poco no he sabido darle alguna que otra vuelta de aceptación. Ahora que soy madre, y doy la teta lo veo distinto.
Recordando, mi madre también cuenta que a mi tío Paco le veía tomar teta mientras jugaba: ir corriendo hasta mi abuela, agarrar la teta, mamar y seguir corriendo o jugando. Cuenta que lo hacía pasado los cincos años y era muy normal, desde luego no era el único niño que ella veía… Ahora en cambio, mamás que dan la teta pasados los dos años ya son juzgadas, ¡imagina si su hij@ tiene cinco!

El caso es que mi madre no nos dio teta a ninguna de las tres. Decía que no tenía leche lo suficiente. Que mi hermana Desi, la mayor, se hernió de tanto llorar porque tenía hambre. Dice que para ella fue duro al principio, “porque tenía tanta teta…” y total, para nada”, pero que luego se acostumbró y ya no lo intentó después con mi hermana, ni conmigo, porque total “no le subiría”, y se ahorraba el disgusto.
Claro, escuchando tantas veces ésa última historia (la que también forma parte de mí, de lo que mi cuerpo conoce), y estando embarazada que una se siente más vulnerable y llena de sombras, yo estaba casi convencida de que no subiría la leche, que no sería capaz. Y en ésas andaba… sin atreverme mucho a contarlo, o a darle lugar.

En el momento en que recibí por primera vez a mi cachorro y lo puse en mi pecho, todo ese miedo se fue. De verdad, así de fácil. Y de simple. Recuerdo que los dos temblábamos, y mezclados de nervios y ansias, y por supuesto, ayudados por mi matrona poderosa, Rocío, fuimos buscando la forma de “encajar” para que, por primera vez, se sellara ése acto tan increíble. Ama.mantar es un arte. Un arte de creación, nutrición y sanación. Es así. Así lo siento yo.
Mis enormes tetas como lunas inmensas alimentan y nutren a un ser durante muchas lunas. Ya llevamos un año, y ahora que ha pasado todo este tiempo, que día a día, Ryo mama más de… bueno, no he contado las veces, pero no mentiría cuando digo que son más de diez veces al día con sus 12 meses y muchas otras más durante la madrugada.
Cuántos momentos… Cuántas sensaciones…
Los primeros días fueron de nervios, de investigación. Recuerdo que mi pareja nos ayudaba a agarrarla teta para que Ryo la cogiera bien porque yo bastante tenía con andar separando la otra y sostenerle a él. Fueron momentos que ahora recuerdo divertidos, pero que costaron mucho dejarse estar, respirar y fluir con la situación.

Y es que a dar de mamar se aprende. Es así. Hemos perdido ése instinto, han sido muchos años de desconexión y mucho marketing en contra… Yo no recuerdo ver a mucha gente a dar la teta cuando era niña, y a veces creo que eso tiene que ver con que en España, el tema biberón en los ochenta se llevó mucho.

¿Por qué escribo todo esto? Por qué yo no encontré mucha información sobre mamás que tienen el pecho bien grande, mucho más grande que la boca o incluso la cara de su bebé (ahá, así de heavy y poderosas son mis tetas!). No encontré posturas, ni muchos “métodos”, y en parte hoy en día lo agradezco porque todo lo que hemos aprendido Ryo y yo durante estos 12 meses, ha sido por darnos lugar en nuestros momentos de teta, y darme lugar a mí con todas mis curvas (físicas y mentales). Si, para mí dar la teta significa también amar mi cuerpo que es fecundo y generoso.
Además, ahora que llevo tres meses formándome como Asesora de Lactancia, soy consciente de la cantidad de cosas que no se saben socialmente sobre la lactancia y cada vez siento más necesidad de hacer algo al respecto.

Así que, humildemente, quiero escribir parte de las cosas que a mí me han venido bien como “madre tetona” (jajajaja, quién lo diría que hoy en día me reiría de ése término, cuando en mi adolescencia me molestaba muchísimo ése comentario), en general, sugerencias para una cómoda lactancia, así como “teta consejos”.

¡Allá vamos!

-Respira. Nunca antes habías dado de mamar, si, has tenido tus tetas ahí todo este tiempo, pero tampoco nunca se han visto ellas en éste momento tan especial. Aprenderéis, tu bebé y tú, a acoplaros de tal forma que cuando pase un tiempito, vas a disfrutar a tope de esos momentos compartidos

-¡Claro que puedes! Solo tienes que buscar la postura o las posturas que se adecuen mejor a vuestro momento y a vuestros cuerpos. Te lo digo yo, que creo que tengo un master en posturas extrañas, de ésas que te dan hasta cosa al principio porque igual aparece alguien por la puerta y se queda loc@ perdí@ contigo, pero que luego te son tan efectivas y te da tan igual todo más que tu bebote y su tetita, que las haces hasta en público con la cara desencajada de algun@s incluida.

-Busca apoyo, aunque sepas. Aunque tu bebé mame, aunque todo vaya bien. Es muy hermoso compartir ése momento con otras mamis, hablar, conocer otras cosas, comentar las dudas, ayudar a otras mamis. El sostén que da la manada, el saberte parte de una tribu de mamíferas como tú, nutriendo algo más que el cuerpo de un  bebé…  (http://laligadelaleche.es/grupos_de_apoyo/index.htm por ejemplo)

-¡Acomódate! Alíate con los cojines, almohadas, mantas… Crea un harén en un rinconcito del sofá, de la cama, de tu sillón especial… A mí, madre tetona, me vino genial dar la teta los primeros meses prácticamente tumbada.
¡Ah! No olvides tener a mano todo lo que vayas o quieras necesitar: pañuelos, agua (¡que sed da, verdad? Es un reflejo…), el móvil, un libro, el mando de la tele, algo para picar, a tu amor, un@ amig@, el gato… Yo con el tiempo he aprendido que siempre tengo que llevarme una libretita con un boli, que dejo al lado de donde de la teta habitualmente en casa, en mi caso, normalmente la cama o el rincón más hondo y blandito del sofá (si, ése que está así “repanchingao”, con casi la forma de mi culo y el de mi gata, perfecto lugar también para los domingos a las cuatro de la tarde y una pereza brutal), y en ella apunto toooodas ésas ideas que me vienen fugaces pero que son bien buenas y creativas. Luego les doy vuelta cuando tengo más tiempo y créeme cuando te digo, que en ésos ratitos se me han ocurrido cientos de cosas super buenas. ¡Hay que aprovechar que llegan las musas!
– ¿Sabes que existen unas toallitas pequeñas, que mucha gente las usa para el bidé? Vale, pues prueba a enrollarlas, y ponértela bajo la teta. Eso hará que estén un poco más elevadas, y el agarre de tu bebé será más fácil. Prueba sino a hacer pinza (¡cuidado! deja libre de tus dedos gran parte de aureola y cerca del pezón) cogiendo la teta por debajo con los dedos, separando índice y pulgar para dejarlos hacia arriba.

 

agarre-pechuga crecer contigo
imagen tomada de la web Crecer Contigo

-Recuerda que el bebé tiene que sacar los labios hacia fuera, coposicion-correcta-incorrectan su máxima amplitud. Una correcta succión indica que tiene los labios como un pececito (para entendernos), y que no se escucha chasquidos. Además, postura que elijas, tu pequeñ@ tiene que estar barriga con barriga contigo.

– Sé lactivista. Difunde la teta, no solo por los beneficios que tiene, sino porque es sanadora (puede sanar tu parto traumático), porque conecta (te ayuda… os ayuda a conectar como en ningún otro momento, solo los dos), por todas las mamás que no han podido darla por la incompetencia de muchos profesionales que no se ponen al día para asesorar, ayudar y alentar; para decir basta a esa brutal marketing de empresas des-humanas… Porque dar la teta significa dar caricias y momentos increíbles, llenos de magia y ternura; porque ayuda a la crianza, a su salud y a la tuya. Porque es ecológica, portátil y grauita. Porque es perfecta.

Porque hay que celebrar la lactancia y reestructurar la cultura del Amamantamiento…

 

Y ya que estamos, aunque esto se esté extendiendo…
¿Quieres saber “curiosidades”?

– No es cierto eso de que la teta “se llena”, no es un almacén, más bien actúa como una cisterna: cuanto mayor es la toma, mayor es la cantidad de leche producida

-Existe un estudio que dice que basándose en diversos patrones de primates no humanos, la edad de destete natural correspondiente a los humanos estaría entre los dos años y medio y los siete años. (Stuart-Macadam, P.and K.A Dettwyler, Breastfeedinf, Biocultural Perspectives, 1995 Nueva York)

-Durante la mayor parte de la historia del género humano, no ha habido sustituto eficaz para la leche materna. Aún hoy en día se estudia sus múltiples beneficios.

-Hay estudios que dicen que por adecuación a las necesidades nutritivas del niñ@ después de la leche de mujer, está la de cabra, la de asna y en último lugar la de vaca. Pero al modificarla (dilución, adición de azúcar y ebulliciones…) hacen que ésta permita a la industria que la explota, tener una creciente prosperidad.

-A lo largo de la historia han existido modas estéticas para la mujer incompatibles con la lactancia. Por ejemplo entre los siglos XVI y XVIII, en Europa, el canon de belleza imperante exigía a las mujeres unos pechos pequeños. La moda dominante de vestidos ajustados y poco prácticos con corsés que no ayudaban a acceder al pecho y que aplastaban, deformando el pezón, no contribuían a mejorar la situación.

-Existe una generación de mujeres que nos antecedieron que no han dado el pecho, y eso muestra la interrupción de la trasmisión de conocimientos intergeneracionales, perdiendo la cultura del Amamantamiento.

-Existe una página web que te ayuda a saber cuáles medicamentos son compatibles con la lactancia (dísela al/la pediatra por si no la conoce…): http://www.e-lactancia.org/

Y bueno, podría estar escribiendo horas y horas sobre la teta, la lactancia y el vínculo pero todo esto se ha extendido muchísimo…  Además, hay muuuucho que leer de grandes profesionales, y muchas webs especializadas, por ejemplo estas:
Vía LacteaFedalma o Alba Lactancia (entre muchas)

Por todo eso y más, amo dar la teta.

¡Qué viva la teta!

 

amor amor

1 comentario en “¡La gran teta!”

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